¿Quiénes me siguen?

Nuestra imaginación nos pertenece. ¡No a los plagios!

viernes, 10 de mayo de 2013

Gris.


Ella no era como nadie antes, no seguía modas, no tenía complejos, era un ser único y perfecto, una criatura que refulgía en un mundo apagado donde todos seguían una misma corriente y se divertían con las mismas cosas, criticando y despreciando a quienes se oponían a ellos. O a quienes no querían parecérseles.

Ella no era como ellos y por eso la destruyeron, buscaron sus puntos débiles, aquello que podía destrozarla, que podía hacerla creer que no valía nada, que su forma de vivir, esa alegría innata en ella, no era más que basura que no merecía la pena si se comparaba con todo eso que decían tener ellos.


Y llegó un momento en el que, por mucho que se miraba en el espejo, no sabía quién era, ni tan siquiera lo que hacía. Dejó de ser ella misma para convertirse en lo que los demás querían, en un juguete de una sociedad que quería cambiar su personalidad y convertirla en algo acorde a todos los demás, en un maniquí creado con el mismo plástico que todos cuantos la rodeaban, en un producto falso y monocorde, nada más que una muñeca creada en serie en una fábrica.

Perdió todo lo que la hacía única y especial a cambio de intentar encajar en un mundo que despreciaba las diferencias, que no comprendía la magnificencia de destacarse de los demás, de ser una persona y tener cada uno su propia personalidad, de pensar de forma distinta al resto, de creer, soñar e imaginar.

Dejó de brillar para transformarse, como todos antes que ella, en alguien gris, en un componente más de ese aburrido e hiriente mundo que logró destruir su originalidad.

¿Por qué tantas veces nos preocupamos por lo que piensen los demás en lugar de ser felices tal y como somos? Llega el momento de mostrar nuestra personalidad y de plantar cara a quien intente humillarnos. Somos nosotros mismos y nadie tiene derecho a cambiarnos. 

5 comentarios:

  1. La sociedad siempre me ha parecido horrible, quiere que estemos delgadas nos veamos guapas que nos guste la misma música, por su culpa he tenido trastornos alimentarios, y me han llamado friki porque me gusta otr música. Pero aun y todo, sigo siendo yo misma, ahora me acepto y no me importa una miseria lo que digan, yo tengo mi propia personalidad! Me he sentido muy identificada!

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    1. Muchas gracias, Lucía.
      Efectivamente, quería expresar sentimientos que pudieran identificar a personas. Me parece que llega un momento en la vida en que debemos dejar de pensar en el qué dirán y pensar en el qué queremos nosotros mismos. Al fin y al cabo, somos nosotros quienes vamos a vivir nuestra vida y las consecuencias de nuestros actos.
      Un besito!

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  2. Olé tú, en serio, has descrito perfectamente esta puta sociedad.
    Mi nota del 1 al 10, es un 10, sin dudarlo, ya que lo has descrito genial.
    Espero que pronto subas entradas de este tipo :)
    Un beso.




    Raúl.

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  3. Aquí estoy, dispuesto a leer tus tres últimos posts y a comentar cada uno de ellos con mis opiniones y las sensaciones que me han podido transmitir.

    De éste, te diré que es bonito y de GRAN VALOR ver que aún hay gente adorable que odia ser influenciable y prefiere conservar el origen y la esencia de sí mismo. Esto es muy importante porque, ¿por qué tenemos que ser como el resto?

    Sin duda, una reflexión que debería tener presente esta sociedad.

    Un beso,

    Abel Jara Romero

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    1. Muchísimas gracias por tu opinión.
      Yo pienso igual que tú, pero por desgracia, mucha gente sufre por los cánones que impone una sociedad superficial y dañina.
      Un besito!

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