¿Quiénes me siguen?

Nuestra imaginación nos pertenece. ¡No a los plagios!

lunes, 27 de mayo de 2013

El Acantilado (3)

Capítulo 3: Tres meses después.
Noa caminó hacia el acantilado, como hiciera tres meses atrás y se acercó al borde, consciente de la muerte segura a la que se estaba aproximando.
-¡Noa!
Se giró al escuchar aquella voz masculina, era la segunda ocasión que la oía y la recordaba con tanta claridad como la primera.
-¡David!
Corrió a su encuentro, sujetando la falda de su vestido y sosteniendo con firmeza la bolsa de papel encerado que había llevado hasta allí. Paró a apenas un metro de distancia de él, deseando extrañamente abrazarle. Él la miraba estupefacto, casi con miedo.

martes, 21 de mayo de 2013

El Acantilado (2)

Capítulo 2: La historia.
Noa respiró hondo, tratando de reunir valor para contar su historia.
David la miraba, relajado, preguntándose los motivos por los que una chica como ella querría terminar con todo, escoger la vía fácil.
-El problema surgió hace seis meses- Comenzó ella, retorciéndose los dedos-. Yo acababa de cumplir dieciocho años y, siguiendo la tradición familiar, embarqué a bordo de un lujoso transatlántico, segura de que en Europa viviría toda clase de aventuras, al fin y al cabo, el siglo XX puede ser muy provechoso para una joven adinerada americana. Y sí- Afirmó, con una mueca de dolor-, viví una aventura, pero con el subcapitán del barco; tenía veinticinco años y un físico con el que conseguía llamar la atención de todas las mujeres a bordo. Entonces, pensé que era una suerte que me escogiera a mí, pero ahora sé que fue una desgracia.

jueves, 16 de mayo de 2013

El Acantilado (1)

Esta es la historia creada a partir de vuestras preferencias en la encuesta. Consta de tres partes y esta va a ser la primera.
Si os gusta, por favor, decídmelo en un comentario. Si no os gusta, por favor, decídmelo en otro comentario. ^^
Vuestra opinión es realmente muy importante para ayudarme a mejorar.

Capítulo 1: Ella.
El chico vio cómo se acercaba al acantilado, sin más vestimenta que un largo camisón blanco que ondeaba cual bandera al viento. Aún pese a la distancia, sabía que lloraba desconsoladamente y, sin ni siquiera preguntarle, sabía que era por problemas de amor. Siempre eran problemas de amor.
Durante siglos, su familia se había encargado de vigilar el acantilado, evitando suicidios como el que esa chica quería cometer. Hacía dos años que el puesto le había sido encomendado a él y, desde entonces, había evitado que noventa y nueve personas murieran al lanzarse contra las rocas. Esperaba que ella fuera la número cien.

viernes, 10 de mayo de 2013

Gris.


Ella no era como nadie antes, no seguía modas, no tenía complejos, era un ser único y perfecto, una criatura que refulgía en un mundo apagado donde todos seguían una misma corriente y se divertían con las mismas cosas, criticando y despreciando a quienes se oponían a ellos. O a quienes no querían parecérseles.

Ella no era como ellos y por eso la destruyeron, buscaron sus puntos débiles, aquello que podía destrozarla, que podía hacerla creer que no valía nada, que su forma de vivir, esa alegría innata en ella, no era más que basura que no merecía la pena si se comparaba con todo eso que decían tener ellos.

miércoles, 8 de mayo de 2013

¡Ya he vuelto!

¡Muy buenos días a todos después de una larga temporada!
¿Qué tal estáis? ¿Habéis echado de menos en algún momento leer las entradas nuevas del blog?
No sé si habrá sido así o no, lo que yo sí puedo aseguraros es que yo me he vuelto loca por no poder escribir y todos los días (o casi todos) se me han ido ocurriendo nuevos relatos que no he podido apuntar (bien por mí...¬¬).
El caso es que, después de lo que me ha parecido una eternidad alejada del blog, al fin puedo regresar para publicar todo lo que se me pase por la cabeza y os aseguro que son muchísimas cosas.