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domingo, 10 de marzo de 2013

Palabras Escritas en Sangre

¡Muy buenos días!
Como podéis comprobar, aquí estoy de vuelta.
Últimamente, parece que tengo esto un poco abandonado y os aseguro que no es por gusto, sino porque me ha resultado imposible publicar nada. Entre estudios, familia y demás... Bueno, seguro que os lo imagináis.
Esperemos que, a partir de ahora, no me cueste tanto pasarme por aquí, que lo echaba de menos...
Ahora ya sí, vamos a lo importante. y eso es... ¡Un nuevo relato!
Este cuaderno estaba sin estrenar, guardado en el primer cajón de mi mesilla de noche, oculto por lápices de colores y pinceles manchados de acuarela seca. Lo recordé ayer después de tanto tiempo, cuando recibí la noticia de tu final, del incendio que acabó con tu vida, desgarrándome el alma; el corazón se me rompió mucho antes, con tu partida.
He pasado toda la noche despierta, llorando hasta que el agua de mis ojos se ha convertido en sangre, sangre que, más que nunca, es causada por tu pérdida.
Este cuaderno de tapa verde me trae recuerdos, muchísimos, todos provenientes de una misma tarde perfecta, aquella en la que dijiste que nunca nos separaríamos, antes de que te marcharas y me dejaras sola, sin poder remediarlo.
Pasé semanas, meses, viviendo sin vivir, sin poder olvidarte. Y cuando pensaba que ya lo había hecho, recibí la noticia de las llamaradas que te consumieron, convirtiéndote en cenizas.
Creí morir al enterarme, antes de resucitar en un mundo de dolor y desesperación al saber que, ya definitivamente, no ibas a volver.
Llegué a casa y me tumbé en la cama, sin cenar, sin sentir nada más que un peso tan grande que me obligaba a hundirme con él, sin desear flotar nunca más.
Y, durante la noche, cuando finalmente conseguí dormir entre sollozos, todo lo que tuve fueron pesadillas en las que vi, una y otra vez, tu terrible forma de morir. Fue entonces cuando recordé este cuaderno y la pluma que le acompañaba.
Ahora, mientras mis fuerzas van finalmente disminuyendo, miro el tintero que contiene la tinta, la tinta que, en realidad, es mi sangre.
Mis venas, abiertas, han dado esta sustancia con la que, por última vez, te escribo.
Hubiera querido una vida junto a ti, aún esperaba que fuera asi.
Quizás ahora, en la muerte, nadie pueda separarnos.
Siento que muero y te veo a lo lejos, al otro lado de la luz.
Abre los brazos, amor, déjame abrazarte cuando llegue a tu lado...

8 comentarios:

  1. Joder tía, me has emocionado, estoy sin palabras. Es muy bonito y muy trágico a la vez :D
    Un besito con sabor a chocolate :)
    http://nuriadulcefelicidad.blogspot.com/

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  2. Es impresionante y me ha encantado lo de la tinta de sangre. Sigue escribiendo!!

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  3. oh me encanto el raloto, es precioso y triste pero me encanto cielo
    un beso

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  4. Uff el relato es increíble. Poco a poco te ibas metiendo en el personaje, y lo de la tinta y la sangre impresiona. Muuy bueno!
    Un beso enorme!

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  5. ¡Buenas tardes!
    Veo que os ha llamado la atención lo de "tinta de sangre", así que puedo estar contenta ^^
    ¡Muchas gracias por vuestros comentarios y un besazo!

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  6. ME alegro de que volvieras te echaba de menos, y la entrada me ha encantado, sigue así y espero otra cuanto antes!!!
    http://macherieladyartiste.blogspot.com.es/

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    1. Muchas gracias, Lucía!!
      Yo también echaba de menos pasarme por aquí y, como puedes comprobar, ya he vuelto a la lectura de tus escritos :3
      Un besito!

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  7. Me has enamorado totalmente con este relato *___* Los vellos de punta, Dulce. Es precioso :3 Espero leer más pronto <3 Besos

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