¿Quiénes me siguen?

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sábado, 22 de diciembre de 2012

Tierra y cielo (6)



Capítulo 6: La revelación.
De vuelta a las nubes, Sorah no sabía qué pensar. ¿Estaba Diego enfadado? ¿O no le pasaba nada con ella? Lo último que necesitaba era que dejara de hablarla, porque entonces no le podría ayudar.
Se dirigía hacia su dormitorio en las nubes cuando Nemeides la encontró.
El ángel vio su cabello rojizo y fue a por ella, sonriente, desterrando de momento las preocupaciones. Se hacía extraño verla de nuevo con alas cuando había estado mirándola durante tantas horas sin que las tuviera.
-¿Ya estás de vuelta, Sorah?
Lo dijo casi como si no le importara, pero no era así. Vio su sobresalto y, al instante, cómo se giraba hacia él, sonriendo cansada.

-¡Hola!- Exclamó-. La verdad es que sí, ha sido un día largo.
En cuanto lo dijo, él la observó mejor. No tenía buena cara y sabía el motivo. Conocer las desgracias humanas de primera mano hacía que los ángeles perdieran energía vital, necesitando tiempo para recuperarse.
-Te ha contado muchas cosas, por lo que veo.
Ella asintió.
-Quizás demasiado para asimilarlo de una vez.
Sí, sabía de lo que estaba hablando. Años antes le había pasado a él.
-lo mejor que puedes hacer es alejarte de él, Sorah- Dijo con amargura-. A la larga acaba siendo necesario. Te lo puedo asegurar.
Le miró y vio la tristeza de su voz también en su expresión.
-Sí- Continuó él, casi sin mirarla-. Te estás preguntando si pienso en esas historias que se dicen sobre mí y así es. Son ciertas, Sorah. Al menos en parte.
-¿Te enamoraste de una humana?
Nemeides asintió.
-De la mejor de todas.
De algún modo, sin entender el motivo, Sorah sintió cómo algo dentro de ella se marchitaba, pero la curiosidad podía más que ese recién descubierto dolor.
-¿Qué pasó?- Susurró, indecisa.
Los ojos de Nemeides se transformaron en dos pozos negros de profundo dolor.
-la conocí hace años, en mi última misión como guardián- Le explicó. Su mirada, de pronto, recuperó toda la luz-. Nunca había visto a nadie como ella, tan maravillosa y, al mismo tiempo, tan destrozada- Hizo una pausa antes de decidirse a continuar-. No estaba prometida, como dicen algunos, se había casado dos meses antes y solamente fue necesario ese tiempo para que descubriera que su marido era un salvaje, un maltratador mujeriego al que solo le interesaba usarla como un objeto debido a su belleza. Y es que era preciosa, de mirada viva y figura menuda- Sonrió, recordando tiempos pasados-. La habían obligado a casarse muy joven, pero estaba decidida a escapar y era para eso precisamente ara lo que necesitaba mi ayuda. Lo que ninguno de los dos esperaba era que nos enamoráramos y mucho menos pensábamos que el marido pudiera enterarse.
Sorah se vio acometida, de repente, por una sensación de déja vu. Miles de imágenes encadenadas pasaron por su cabeza, formando una escena. Comenzó a hablar sin ser capaz de controlar las palabras.
-Nunca me había sentido de esa manera, como si flotara en una nube. Estaba completamente enamorada de ti, hasta el punto de olvidar todo lo demás, sin importarme siquiera el hecho de que no fueras humano. Pensé que estaríamos juntos por siempre y no me di cuenta de que mi marido se estaba percatando de que algo cambiaba. La noche de la huída, un veintitrés de noviembre, cogí un caballo y, en medio de la noche, escapé en él, lo que no me esperaba era que estuviera preparado para perseguirme- Vio cómo los ojos del ángel se humedecían, pero siguió relatando sus recuerdos-. Estábamos en un estrecho paso de montaña cuando me alcanzó y, furioso, me tiró del caballo hacia el vacío. Tú llegaste tarde, lo único que vi antes de chocar contra el suelo fue tu rostro, desencajado en un grito.
Nemeides lloraba, su rostro inhumano se hallaba bañado en lágrimas cuando se acercó a ella y la abrazó, besándola en los labios. Sorah respondió, presa de golpe de la añoranza de cientos de años. Le abrazó como nunca había abrazado a nadie y respondió al beso, sin querer apartarse de él.
-¿Por qué no me lo dijiste antes, Nemes?- Le preguntó, empleando un diminutivo que ya era antiquísimo-. ¿Y por qué lo había olvidado yo?
Él la miró, con furia y pasión en la mirada.
-Porque los arcángeles quisieron vengarse de mí por haber preferido a una humana sobre todo lo demás y decidieron castigarme. Pensaron que no había mejor forma de torturarme que verte convertida en un ángel que no recordara nada de nuestra historia hasta que, según dijeron, fuera el momento propicio.
-¿Y por qué ahora es ese momento?
Él suspiró y la abrazó más fuerte.
-No lo sé, mi amor. Te juro que no lo sé.
Ella le miró y, mientras le besaba, supo que aquello ahora no importaba. Cogió su mano y le condujo a su nube-dormitorio, lo único que le interesaba era poder dormir a su lado.

Hola a todos!
Simplemente desearos felices fiestas, que espero que disfrutéis de la familia, de los regalos y de las lecturas, porque este tiempo está para aprovecharlo con aquellos a quienes queremos y con lo que más nos gusta. Seguramente todos echemos de menos a alguien, pero estoy segura de que esa o esas personas quisieran que lo pasáramos lo mejor posible. Así que, por ellos y por nosotros...
FELICES FIESTAS!!! 

3 comentarios:

  1. Hoooooola :D ¡Siento no haber podido comentar antes! Pero ahora prometo comentarte siempre que pueda. ¡Qué impactante! No me lo esperaba para nada *___* Me tienes enamorada chica :D ¿Para cuando más?
    Besooooos<3

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  2. Que bonito!!!!! Ay!! Me ha encantado! No lo esperaba...
    Un beso! Felices fiestas también!!

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  3. me gusto este capitulo.
    Todo lo que escribes es buenisimo dulce.
    Feliz navidad a ti tb :)
    Un beso! May R Ayamonte∞

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