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sábado, 1 de diciembre de 2012

Tierra y cielo. (1)



Capítulo 1: La tarea.
Sorah despertó, agitando las alas a su espalda, sintiendo cómo algunas plumas, de un blanco puro, se desprendían al salir otras más fuertes debajo. La nube sobre la que se había dormido era blanda bajo su cuerpo. Mientras se estiraba, una sombra negra se interpuso entre ella y el sol. Alzó la vista hacia él.
-Buenos días, Nemeides.
El ángel sonrió. Su pelo rubio, como el de casi todos ellos, le caía liso hasta los hombros. También era cierto que él era más guapo que la media, con su piel bronceada y sus ojos dorados.
-Tienes trabajo que hacer, Sorah…
El ángel femenino hizo un mohín, pestañeando en dirección a él.
-Aguafiestas…
Nemeides rió, como siempre que estaba con ella. De alguna forma, lo que al provenir de otras personas le parecía aburrido, al tratarse de ella cobraba diversión.
-Tienes que bajar a la tierra, Sorah. Hay un humano que te necesita.
Aquello llamó su atención. Se levantó de golpe, mirándole inquisitiva.
-¿Un humano?- Repitió- ¿Un hombre?
Nemeides asintió.
-Más bien, un adolescente.
Aquello era curioso, siempre había ayudado a chicas.
-¿Y cuál es su problema?
-Falta de confianza- Le aclaró él-. Es listo, pero no lo cree; es guapo, pero no lo sabe. Tú tienes que ayudarle a ganar esa fe en sí mismo que le falta.
Sí, realmente aquello era algo que no solían encomendarle. Ella se encargaba de ofrecen un hombro sobre el que llorar a chicas con el corazón roto, pero esto era un trabajo destinado a un ángel con más experiencia. Era fácil conseguir que una chica dejara de lloriquear por un chico, sin embargo, no lo era tanto mejorar la opinión de alguien respecto de sí mismo. Requería tacto y, en ocasiones, también paciencia.
-No estoy preparada para algo así, Nemeides. Solo soy un ángel de tercer grado, me falta práctica.
Él encogió sus perfectos hombros.
-No es cosa mía, Sorah. Yo tan solo he sido enviado aquí para darte el mensaje.
Ese era él, el ángel mensajero. Lo había sido desde los últimos quinientos años, que ella supiera. Según los rumores, antes incluso de que ella naciera, él era el mejor ángel guardián de todos los que había; su trabajo le apasionaba y procuraba realizar lo que fuera que le encomendaran a la perfección. Pero durante una de esas tareas se enamoró de la mortal a la que debía convencer para que avanzara tras la muerte de su prometido.  Del resto de la historia, había varias versiones: algunos decían que la chica también se enamoró de él pero que una enfermedad la mató y otros decían que, tras descubrir lo que él era realmente, comenzó a temerle y huyó, alejándose de él para siempre. En lo que las versiones volvían a coincidir era en que él, arrepentido del fin de aquella historia y sin poder olvidarla, había renunciado a su puesto de guardián, a cambio de uno de mensajero.
Todos conocían aquella historia y ninguno le había preguntado al respecto.
Tampoco ella.
-Está bien- Aceptó, suspirando-. Cuenta conmigo.

6 comentarios:

  1. Pues sí, es cortito, a ver como avanza la historia, pero no me gustan nada nada los ángeles xD

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  2. Jopé, ¿qué te digo que no sepas? Ah sí, que pongas la segunda parte Ya. ¡¡Me encanta!! No hace falta que te diga lo bien que escribes, ¿no? :D

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  3. Ooh! QUIERO SABER MÁS! Jajaja más sobre la verdadera historia del guardián/mensajero y sobre el chico con falta de confianza de Sorah. Por favor, no tardes en publicar! ;)
    Un abrazo de http://utopiainthemoonlight.blogspot.com/ & http://elcaminoquesigoempiezayacabacontigo.blogspot.com/ :3

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  4. Hola!Me gusta mucho la historia ya quiero saber que pasara con ese chico y con el guardián-mensajero!ªun beso:)

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  5. Te dije que me pasaría y así lo he hecho.
    ¡WOOOOW! Es genial, me encanta tu manera de narrar.
    El gusta el ángel mensajero. Me pregunto qué pasara con Sorah...
    Un beso!

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