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jueves, 6 de septiembre de 2012

Magia Negra (11)


Capítulo 6: Siempre.

Sentía frío y calor al mismo tiempo. Le escocían los ojos, pese a que no veía más que oscuridad y notaba su cuerpo como si fuera un peso muerto, incapaz de moverlo. Escuchaba susurros extraños y confusos, que podo a poco se hicieron más audibles, convirtiéndose en voces.
-Avril…
Era una voz de hombre, pero no podía distinguirla. Le dolía la cabeza y notaba un dolor punzante en los oídos.
-Avril…- Poco a poco, la voz se fue aclarando-. Dime algo, princesa…

Matt.
Era a voz de Matt, sin duda. Sonaba ronca y algo débil, pero estaba completamente segura de que era él quien hablaba. Se dio cuenta de que no veía nada porque tenía los ojos cerrados y, con mucho esfuerzo, consiguió abrirlos.
Y ahí estaba él, frente a ella, con una dulce sonrisa en el rostro bronceado que, horas antes, estaba pálido y sin vida. El sol entraba por la ventana del desván, iluminándoles a ambos. La alegría era tal que ni siquiera podía gritar, simplemente se abrazó a él y dejó que toda la tensión se desbordara por sus ojos en forma de lágrimas. Él le devolvió el abrazo, con fuerza.
-Todo está bien, princesa…
-Creía que no te iba a poder salvar, que no era lo suficientemente fuerte…
Él la apartó de su cuerpo, le cogió la cara entre las manos y la miró.
-Eres la persona más fuerte que conozco, Avril. Y gracias a eso estoy vivo.
Y la besó, con más pasión de la que nunca hasta entonces habían sentido ninguno de ellos.
Avril no podía hacer más que besarle y mirarle, como si necesitara asegurarse de que no era un sueño, que él estaba vivo, con ella.
-No puedo creerlo, Matt…
-Yo tampoco puedo creerlo.
Quien había hablado había sido Nora, apoyada en la pared, observándoles con una sonrisa que mezclaba alegría y preocupación.
-mama…
Avril se levantó, dispuesta a caminar hacia ella y pedirla perdón por haberla dormido, pero Nora alzó un brazo, deteniéndola.
-No, Avril. Has tomado la decisión que creías oportuna- Dijo, tranquila-. Eres mayor de edad y, por ello, debo respetar tus acciones- La sonrisa alegre y preocupada se acentuó-. Vamos a tener mucho tiempo para hablar de todo lo que ha pasado. Por ahora, simplemente disfrutad.
Los dos jóvenes se miraron. Los ojos bicolores de la bruja irradiaban felicidad; lo del humano, una ternura que superaba todas las barreras. Rápido, se levantó, tirando de ella, bajando corriendo las escaleras y saliendo al jardín, que se extendía por el campo. La cogió en brazos y dio vueltas con ella en el aire, gritando de júbilo. Avril se fijó en la marca de su pecho, en la cicatriz que le quedaría de por vida en recuerdo de esa fatídica noche. Pensó en lo que había hecho y, ciertamente, no le importó. Iría al infierno, sí, pero ese miedo no era nada en comparación con la felicidad que sentía.
Él estaba a su lado, para quedarse.
Siempre.

4 comentarios:

  1. Me encanta O.O ¿Seguirás escribiendo esta historia ¿no? ¿No acabará aquí?

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    1. Mañana llega ya el final de la historia, así que espero que te guste incluso más que esto ^^
      Un besito!

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  2. ¡¡Madre mía!! ¡¡Quééé chula la historiaaa!! Entre ayer y hoy me la he leído entera y ya me da pena de que acabe. En tres días más o menos me he leído todo tu blog, ¡¡me encanta, sobre todo la historia de Samantha Martin!! Eres una escritora maravillosa (ya te lo he dicho en otros comentarios, pero no creo que pasa nada por repetirlo). En serio, eres increíble. :)

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  3. Oooh! El amor está por encima de todo, incluso del infierno :) Voy a leer el último! ^^
    Besos! :3

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