¿Quiénes me siguen?

Nuestra imaginación nos pertenece. ¡No a los plagios!

martes, 7 de agosto de 2012

Samantha Martin (6)


Capítulo IV:
La casa de Sara Arteaga y su hijo se encontraba en un barrio privilegiado, donde todos los hogares eran grandes viviendas unifamiliares con grandes jardines de flores bien cuidadas y césped recién cortado. Un par de niños jugaban en uno de los jardines con una pelota hinchable mientras la madre les observaba desde la terraza, a la vez que bebía lo que parecía un zumo de naranja. Aparcaron frente a la casa que se encontraba al lado de esa y llamaron a la puerta. Fue la representante la que la abrió. Les miró sin disimular la poca gracia que le hacía el encontrarles allí.
-¿Qué hacen en mi casa?
Estaba completamente seria. A su lado, la expresión de Jared era la de una persona a punto de soltar una carcajada. Como si pensara lo mismo, su compañero adoptó una mirada más severa.
-Tenemos una orden judicial, señora Arteaga- Le comunicó-. ¿Le importaría mucho que pasáramos a echar un vistazo?
Antes de que la mujer pudiera impedirlo, el hombre entró en la casa a la vez que le mostraba el papel firmado. Samantha le siguió.
Empezaron a investigar por el sótano, del cual la mujer había hecho dos estudios, uno para su hijo, el otro para ella. Los escritorios no tenían más que dos cajones que guardaban papeles y diferente material de oficina y en las estanterías no había nada más que libros y material de consulta, enciclopedias y diccionarios de distintas clases. El piso bajo era el lugar donde se encontraba el salón, que ocupaba la mayoría del espacio, la cocina, espaciosa y un pequeño baño con un retrete y un lavabo. Por último fueron al primer piso. Allí había cuatro habitaciones de gran tamaño, sin contar los tres baños y la buhardilla. Dos de las habitaciones eran dormitorios para invitados, los armarios estaban vacíos, al igual que las cómodas. Las otras habitaciones eran las que habitualmente utilizaban los dueños de la casa, allí tampoco encontraron nada que se pareciera a lo que estaban buscando. En los muebles de los baños guardaban únicamente las toallas limpias y los geles de ducha y cremas hidratantes. La buhardilla hacía las veces de trastero. La puerta estaba cerrada con llave, la representante les indicó donde podían encontrarlas y Samantha fue a por ellas, estaban guardadas en una pequeña caja de madera, dentro de un cajón en la mesa del salón.
Al abrir la puerta se encontraron con decenas de diferentes objetos de distintas formas, usos y tamaños. La chica pudo distinguir lo que parecía el jarrón de porcelana más hortera que había visto en toda su vida, sin duda lo tenían ahí guardado todo el año, hasta que quedaban con la persona que se lo había regalado, entonces lo colocaban en un lugar vistoso.
-Samantha.
La voz de Jared le hizo girar la cabeza. Agarraba con una mano un impermeable de un chillón color amarillo, muy similar a los que utilizaban los pescadores. La representante entró en ese momento.
-Eso es de mi hijo, lo usa cuando va a pescar con su tío.
No tuvieron tiempo de pensar nada antes de que Jared recibiera una llamada. Su expresión se tornó de sorpresa cuando escuchó lo que la otra persona le estaba diciendo. Al fin colgó.
-Era Donovan, él ha ido a la casa de la abogada para ahorrar tiempo.
-¿Y?- Le invitó a continuar.
-No te lo vas a creer, ellos también tienen un chubasquero amarillo.
La sorpresa que antes había mostrado el chico, aparecía ahora en la cara de la policía, a la que le resultaba imposible creer que los tres siguieran siendo tan sospechosos como media hora antes.
-¿Crees que si llevamos los impermeables al laboratorio encontrarán en uno las huellas dactilares de la pianista?
-Habrá que probar.
Para alegría de la dueña, no tardaron ni dos minutos en bajar las escaleras, salir de casa, entrar en el coche y marcharse de allí. Tal vez sí que la molestó el hecho de que se llevaran la prenda, pero si lo hizo, no lo demostró.
Llevaban cerca de diez minutos en el coche, Samantha mirando por la ventanilla mientras Jared conducía, cuando el chico habló.
-¿En qué piensas?
-¿Tú quien crees que es el asesino?
Jared se pensó la respuesta antes de darla.
-La hermana.
-¿Por qué?
-Tiene motivos de sobra, además de la oportunidad.
-Entonces piensas que su marido la está encubriendo para que no vaya a la cárcel.
-Exacto.
Samantha le miró.
-No sé qué decirte al respecto. Hay algo que no me cuadra.
-¿El qué?-Preguntó sorprendido Jared-. Yo lo veo más que claro.
-Míralo de otra manera- Le pidió su compañera-. No te fijes en la relación de la víctima con su hermana, sino en la relación de la hermana con su sobrina.
-¿Qué más da eso?
-¿No te das cuenta de a qué me estoy refiriendo?- Le preguntó, sorprendida ella ahora-. Recuerda la declaración del marido.
-¿Qué pasa con ella?
-Dijo que únicamente fueron a la comida porque se lo pidió su sobrina. ¿Tú crees que una persona que quiere tanto a alguien como para dejar de lado su orgullo es capaz de hacer tanto daño a ese alguien de manera consciente? Yo no lo creo.
-Lo cierto es que tiene lógica- Coincidió él-. Lo que nos deja a dos sospechosos, entre los que estará el asesino. Sara Arteaga y Marco Inglés.
-Dudo que Marco haya hecho nada. Es posible, lo reconozco, pero, por lo que sabemos, él no tenía nada privado contra Ariadna y tampoco la mataría por la misma razón que no lo haría su mujer.
-Aunque tienes que reconocer que si fue él quien lo hizo, la mujer no le delataría.
-Yo no he dicho lo contrario.
-Además- Continuó Jared-, la única persona que nos quedaría como sospechosa sería la representante. ¿Y por qué iba ella a matar a la persona que la paga?
-Eso es lo que no entiendo. Que nosotros sepamos, no tiene motivos para intentar matarla.
-Tal vez encontremos algo que nos conduzca al asesino en los impermeables.
-Eso espero, porque no vamos bien en el caso.
La preocupación teñía su voz cuando pronunció aquellas palabras. Jared se percató de aquello.
-No te preocupes, lo vamos a resolver- Le aseguró.
-¿Y si no lo hacemos? Sería penoso que en mi hoja de servicios lo primero que apareciera fuera un caso sin solucionar.
Jared comenzó a reír sin parar, hasta tal punto que por casi perdió el control del vehículo.
-¡Controla el coche!-Gritó la chica, acercándose para sujetar el volante.
-Ya está- El chico dejó de reír y controló de nuevo el volante-. ¿Te preocupa que tu historial cause una mala primera impresión? Eres única. Hay cosas más importantes.
-¿Cómo cuales?
-No sé, la familia, los amigos, hacerse rico con la lotería…
Samantha no fue capaz de evitar una carcajada ante la gracia del chico. En ese momento aparcaron el coche frente a la comisaría. Nada más subir las escaleras, un hombre se acercó a ellos. Llevaba una bolsa de plástico transparente donde guardaba, cerrado herméticamente, el otro impermeable. Jared le tendió el que habían encontrado ellos. El policía sacó un rotulador permanente y escribió el nombre del sospechoso a quien pertenecía en la bolsa, poco después bajaba las escaleras de camino al laboratorio.
-¿Cuánto tardarán en analizarlas?
-Le han dado prioridad máxima, supongo que no mucho.
Samantha se acercó a su escritorio sin decir nada más.
-¿Qué vas a hacer?- Le preguntó Jared.
-Ya te he dicho que no me cuadra, voy a sacar toda la información posible de los cinco sospechosos.
El horario de trabajo había finalizado ya cuando recibió la llamada. Cogió el teléfono mientras leía en la pantalla del ordenador todo lo que había encontrado de Sara Arteaga, varias páginas repletas de información.
-Departamento de homicidios, ¿Quién llama?
-Samantha, ¿eres tú? Sí, tienes que serlo, eras la única que te has quedado allí. Bueno, que soy Jared.
-¿Qué pasa, Jared?
-El análisis ha confirmado que el chubasquero de la representante tiene huellas de la víctima. Me acaban de llamar para decírmelo. Voy a reunir a todos los sospechosos en veinte minutos para explicar lo ocurrido puesto que la mayoría de ellos son familiares de la víctima. Pásate en veinte minutos por la casa de la víctima, le he pedido permiso a Smith para que podamos ir todos para poder explicar el crimen indicando las posiciones de las dos personas en todo momento.
El policía colgó en el mismo instante en el que aparecía en el ordenador la fotografía de un chico extremadamente parecido a Tom Arteaga. Su nombre era John Arteaga. Había muerto tres años atrás en un accidente de coche, la persona que le atropelló le dejó abandonado en la carretera.
Samantha sacó su móvil y miró la hora en él. Entonces descubrió la verdad. Apagó el ordenador, cogió sus cosas y salió corriendo de allí. Tenía diez minutos para llegar a la casa de la víctima antes de que Jared diera una versión errónea de los hechos.
Entró lo más rápido que pudo en su coche y salió de la plaza de aparcamiento casi sin mirar si venían coches, lo que estuvo a punto de causar un accidente. Ignorando los gritos del enfadado conductor de un coche, se dirigió a la máxima velocidad posible a la casa de la pianista. Nerviosa, miraba el reloj del coche cada medio minuto, deseando lo imposible, que el tiempo transcurriera más despacio y pudiera llegar a la escena del crimen antes de que su compañero empezara a relatar sus deducciones. Aparcó en el primer hueco libre que encontró y corrió hacia la casa, una vecina que salía del portal se tuvo que apartar de la puerta cuando la chica pasó a su lado como una exhalación. Subió las escaleras de dos en dos, todavía corriendo, hasta llegar al segundo piso. Pudo escuchar cómo Jared culpaba del crimen a la representante, las reacciones de los demás no se hicieron esperar. Maldiciendo lo que había ocurrido, Samantha abrió la puerta de golpe, sorprendiendo y asustando a los presentes.
-¡Samantha!- Exclamó contento Jared-. Me alegro de que estés aquí, así les explicaremos los dos como mató a la víctima.
-No- Negó ella, después cogió aire para poder seguir hablando-, ella no ha sido, Jared.
-¡Eso lo podía haber dicho yo!
La mujer a la que erróneamente había culpado el chico se levantó de la silla en la que estaba sentada, furiosa.
-Lo que no quiere decir- Continuó Samantha-, que el asesino no esté entre nosotros.
Sintió cómo la mano de Jared presionaba su brazo.
-¿A qué te refieres?- Le susurró el chico-. Ella es la asesina, todas las pruebas lo indican.
-Ese es el problema, lo indican las pruebas, pero no es real- Ella hablaba en alto, para que todo el mundo pudiera escucharla-. Lo más seguro es que el verdadero asesino no quisiera que las pruebas la señalaran a ella, pero es lo que ha ocurrido. Me equivoco, ¿Tomás Arteaga?
Todas las miradas se dirigieron al chico, que comenzó a reírse.
-Yo no he sido, tengo una coartada perfecta.
-Ese es precisamente el problema, que es perfecta- Dijo la policía-. Tendría que haberme dado cuenta antes, pero caí en la trampa como una tonta.
-Otra vez, ¿a qué te refieres?- Preguntó Jared.
-Eso, ¿a qué se está refiriendo, Samantha? Mi hijo es inocente.
-Sara Arteaga estaba más enfadada a cada segundo que pasaba. El color de su rostro se estaba volviendo rojizo debido a la ira.
-No, señora, su hijo es el culpable. El truco del reloj fue lo que le dio la oportunidad.
Tom Arteaga la miró con una sonrisa de superioridad dibujada en la cara.
-A ver de qué truco nos está hablando, dudo mucho que tenga sentido.
Samantha procedió a hablar, impulsada por la actitud del asesino.
-Ese día habían comido junto con la víctima. Entonces usted ya lo tenía todo preparado para cometer el crimen. Primero- Explicó-, consiguió que Jessica Polo quedara con usted aquella tarde en su hotel, aquello no le resultó difícil teniendo en cuenta que ella se sentía ligeramente atraída por usted. Aprovechando un descuido de la chica, que supongo, fue al baño o a la nevera de la suite en la que se alojaba para coger algo de beber, le quitó el teléfono móvil y cambió la hora, adelantándola cincuenta o sesenta minutos. A las diez menos veinte de la noche, salió de la habitación y fue a casa de la mujer, a asesinarla.
-Un momento- Interrumpió el chico-, ¿por qué narices iba a cambiar la hora de un reloj?
-Porque, al estar en un hotel, el único reloj que la chica llevaba consigo era el del móvil, el que revisaría siempre que necesitara saber la hora. Y si lo encontraba una hora adelantado, no sospecharía de usted, ya que pensaría que, al estar estropeado, se había cambiado solo, tal como nos contó cuando la interrogamos. ¿Lo recuerda, señorita Polo?
La chica asintió con la cabeza.
-La verdad es que recuerdo haberlo cambiado de hora aquella noche al ver que estaba adelantado, pero no pensé que él pudiera haberla tocado.
-Bien, gracias. Proseguiré, si no tienen más que decir. Después de realizar el truco del reloj, se fue del hotel a la casa de la víctima. Antes de bajar del coche, se puso el impermeable amarillo que solía usar para pescar, con el propósito de ocultar su identidad a cualquier persona que pudiera verle, por suerte, no había nadie que pudiera verle, o eso pensó usted, que no se dio cuenta de que una vecina subía las escaleras de camino a su casa y le vio cuando Ariadna Soto abría la puerta. Después de matar a la víctima estrangulándola con hilo de pescar, salió de la casa y regresó a la suya, teniendo entonces como coartada la presencia de su madre- Sonrió-. El truco del reloj sirvió para darle un margen de tiempo desde que salía de la habitación del hotel, hasta que llegaba a su casa y el hecho de que encontráramos el bolígrafo dentro de un jarrón era simplemente un truco para que pensáramos que el asesino tenía arañazos. El móvil del asesinato es lo que no me queda del todo claro, aunque estoy segura de que tiene que ver con la muerte de John Arteaga en un accidente.
Sara Arteaga reaccionó como una madre doblemente dolida por las acusaciones de una policía.
-¿Cómo se atreve a decir eso?- Chillaba sin parar, derramando lágrimas sobre el suelo de madera- ¡Mi hijo está muerto desde hace años! ¡No tiene nada que ver con esto!
-No, mamá.
Tom se levantó de su asiento y cogió a su madre de la mano, obligándola a sentarse a su lado. Entonces miró a los policías.
-Es cierto- Confesó-, yo lo hice.
Su madre abrió los ojos, tan incrédula como el resto de los presentes.
-¿Por qué, Tom?
-Por lo que ha explicado Samantha- La miró-. Todo fue tal y como ella lo ha relatado. Mi hermano, que murió hace tres años, era un estudiante de medicina que esa noche volvía andando a casa desde la biblioteca, pero no llegó a su destino, una persona le atropelló y se marchó del lugar, negándole atención sanitaria- Comenzó a llorar, apretando los puños-. Hace un par de meses, Ariadna nos invitó a mi madre y a mí a cenar en su casa y después de la cena, mi madre fue al baño. En ese momento, Ariadna, que había bebido muchísimo, me lo confesó todo. La muy cerda se reía al recordar cómo se había largado, dejando a mi hermano tirado, para que nadie la pudiera acusar del crimen.
-Y no lo pudiste soportar.
Tom dirigió a Samantha una triste sonrisa.
-Lo intenté, pero me fue imposible. Cuando me enteré de que Jessica iba a venir, empecé a planear el crimen, el problema era la coartada. Pero se solucionó rápidamente cuando supe que su reloj estaba estropeado. Aproveché la comida de aquel día para mi plan, sabía que las últimas personas en verlas serían las sospechosas, aunque me esperaba que los policías os fijarais en Carolina Soto como la principal sospechosa ya que, en teoría, yo no tenía ningún motivo para querer asesinar a Ariadna, al contrario que su hermana- Las lágrimas de rabia y dolor habían sido sustituidas por una sonrisa en la que mostraba todos los dientes-. Estoy feliz, he vengado a mi hermano.
Los llantos de una madre ante la declaración de su hijo se fundían con los de una hija ante la explicación del asesinato de su madre mientras el joven era detenido. Solo él mantenía la triste y a la vez feliz sonrisa de una persona que había cumplido su cometido fatal, un asesinato como pago de otro.

7 comentarios:

  1. Me gusto mucho, me dejaste intrigada.
    Lei tu entrada anterior y sinceramente, gracias a ti por loo que escribes y por compartirlo con nosotros.
    Un beso cielo, te espero:
    http://amormasalladelaunicidad.blogspot.com.es/

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    1. Es genial que te gustara la entrada =)
      Me encanta escribir y saber que lo leeis, así que continuaré así todo el tiempo que pueda.
      Ya tan solo queda el epílogo, que es algo cortito, pero me encantará saber qué te parece =)
      Un besito!

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    1. jajaja!! Si, la verdad es que ni yo lo esperaba a medida que escribía XD
      El epílogo es mucho más ligerito, pero dejaré que lo leas sin contarte nada ;)
      Un besito!

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  3. Me encantaaa!! La verdad es que, hasta ahora no habia leido ningun capitulo! Me los acabo de leer todos de golpe y que decir, que me han encantado!!
    El crimen me recuerda un poco a la serie de Castle, siempre el asesino es el menos esperado:)
    Me ha encantado la historiaa de verdad!!
    Y, como esta ya llega a su fin, te propongo escribir otra novela, mas larga, o continuar con otra segunda parte de nuestros policias, ¿que me dices? A mi, me has dejado con ganas de mas, y fijo que al resto tambien!
    Asi que mucho, mucho animo y sigue escribiendo asi de bien! Llegaras lejos, creeme!
    Un besitoo:)

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    1. Muchas gracias por los ánimos, por leer la historia y por todo esto que me estás diciendo =)
      Hace mucho tiempo comencé una segunda parte, pero escribí poquísimo, así que dudo mucho que vea algún día la luz. En lo referente a escribir otra historia... quizás esté preparando alguna sorpresita ;)
      Un besito!!

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  4. ¡Me encanta! Quiero leer ya el epílogo,me ha gustado mucho *-* Yo nunca supongo nada en las series/novelas policíacas porque SIEMPRE me equivoco xD
    ¡Un beso y que sepas que quiero leer más cosas tuyas!

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