¿Quiénes me siguen?

Nuestra imaginación nos pertenece. ¡No a los plagios!

lunes, 27 de agosto de 2012

Magia Negra (1)


Capítulo 1: Vuelta a casa.
 (Parte 1)

Los vapores emanaban del caldero situado justo en medio de la habitación, despidiendo un agradable aroma a romero al que Avril ya estaba acostumbrada. Eran muchos años oyendo el crepitar del fuego trucado bajo el latón y los cánticos que ellas, las brujas blancas, murmuraban mientras preparaban sus hechizos. Había pasado tanto tiempo entre esas cuatro paredes que no había nada que pudiera sorprenderla o que, por otra parte, no fuera capaz de hacer.
La tradición de la curación por medio de métodos poco naturales era algo que había pasado de generación en generación en su familia durante años y había ocurrido lo mismo con muchas otras familias del norte del país, el único lugar en el que la magia seguía presente a diario. Era por eso que en muchas ocasiones, todos aquellos hombres y mujeres con el don que ella poseía, se juntaban en esa sala que ya había adquirido un aroma propio, fruto de los años de pócimas y brebajes, para practicar la magia.

Ese día, ella estaba allí no porque quisiera aprender nada nuevo, no, ya sabía más de lo que ningún otro miembro del aquelarre iba a saber nunca, puesto que su madre era la líder indiscutible de todos ellos. Ese día estaba ahí precisamente para hablar con ella, la mujer a la que hacía más de seis meses que no veía.
El ritual terminó muy pronto y la gente comenzó a dispersarse. Ella esperó pacientemente apoyada en la pared, mirando al grupito que se reunía en torno a la mujer cuyos ojos bicolores, uno gris y otro violeta, se parecían tanto a los suyos. Ambas tenían también la misma melena larga y lacia, negra, la única diferencia era que Avril tenía la piel tres tonos más oscura, un bronceado natural que nunca desaparecía y que, junto con el corte de su cabello, hacían que pareciera una antigua reina egipcia. Su porte, por otro lado, remarcaba esa impresión, era altiva y segura de sí misma, herencia de la líder el aquelarre, por supuesto. Al fin y al cabo, era descendiente de numerosas sacerdotisas de Isis, cuando Egipto todavía se alzaba imparable sobre el resto de civilizaciones.
Finalmente, su madre se despidió y se acercó a ella.
Avril se despegó de la pared y desplegó su metro setenta y cinco de altura, sobrepasándola.
-Sigo sin comprender porqué empleas tanto la magia celta y relegas la magia egipcia, cuando es la que, por genética, te recorre las venas.
La mujer se paró frente a ella y, así, pudo observarla mejor. Nora apenas había cambiado, quizás tenía un par de líneas más pronunciadas en la frente, pero seguía siendo la misma mujer que la había criado después de separarse de su padre. Al sonreír se dio cuenta de que, efectivamente, seguía como siempre.
-La magia celta es más sencilla de aprender y los ingredientes para las pócimas de sanación son mucho más sencillos de encontrar. Además, hay hechizos egipcios que sí que he mostrado alguna vez. Y sabes tan bien como yo que no toda la magia egipcia es apta para ser aprendida.
La misma conversación de siempre. Definitivamente, nada había cambiado en esos seis meses.
-No todo es magia negra, mamá. Tú, como buena líder, deberías saberlo. Hay muchos hechizos que me has enseñado a mí que, sin embargo, no muestras nunca en las reuniones.
-Hay cosas que no todo el mundo debería aprender, Avril. Cuando entiendas eso, serás una buena líder.
La chica resopló. Ese era uno de los motivos por el que había decidido marcharse a una universidad lejana. Estaba harta de las expectativas que todos tenían de ella. Por más que su madre se hubiera empeñado en inculcarle a su única hija todo lo necesario para sustituirla cuando ella faltara, nunca había conseguido que sintiera ese interés de guiar a las generaciones próximas. Ella era libre e independiente, no la clase de persona que se ataba a un compromiso con semejante cantidad de gente.
-¿Podemos aparcar ese tema a un lado, por favor?- Pidió, algo exasperada ya- He venido a visitarte en vacaciones porque me apetecía verte, no para que intentes convencerme de lo bien que haría si me decidiera a seguir tus pasos.
-Está bien- Accedió-. ¿Cuánto hace que no asistías a ninguna reunión grupal?
¿Otra vez el mismo tema?
-Desde que me marché de aquí de vuelta a la universidad tras las vacaciones de Navidad.
-Así que no has conocido a nadie que practique la magia…
-Hay dos o tres en el campus- Admitió ella-. Aunque no hacen nada como lo que podemos hacer tú y yo. Son de grado medio tirando a bajo, como muchos en la actualidad. Saben hacer lo más básico, como curar arañazos o hematomas, pero se pierden ante un simple catarro, así que ya no te digo lo poco que podrían hacer frente a una fractura. También están los típicos que se quieren hacer los interesantes y misteriosos y que se dedican a intentar aprender algo de magia negra por su cuenta, cuando lo único que hacen es comprar un libro de fabricación en serie en una tienda y mezclar patas de pollo y moscas muertas mientras dibujan una estrella de cinco puntas en el suelo. Como si acaso pensaran que eso hará algo más allá que dejarles en ridículo.
-Entonces, ¿no han conseguido nada?
Avril se encogió de hombros.
-Si les preguntas a ellos, te dirán que están hechos unos verdaderos nigromantes, si me preguntas a mí, te diré que no son más que imbéciles. Una vez, quisieron que me uniera a su grupito, cuando se enteraron de lo de la magia en la familia. Casi me muero de la risa al  verles saltar en círculo a la pata coja sacudiendo en el aire un puñado de plumas. Curiosamente, se sintieron ofendidos.
-¿Te pidieron que les enseñaras?
-Les dije que lo que hacemos se lleva en la sangre. Que es más que pronunciar las palabras correctas, que tiene que pronunciarlas la persona adecuada. Eso tampoco se lo tomaron bien, dijeron tonterías como que me quiero quedar todo el conocimiento para mí.
-¿Y tampoco has vuelto a usar la magia desde que te fuiste?
Juntas, bajaron las escaleras del edificio y salieron al aparcamiento, una explanada de tierra en medio de un prado de césped. Era lo que tenía vivir en un pueblo del norte, que había más vegetación que mundo civilizado.
-Pocas veces. Pócimas contra los mosquitos y hechizos de protección contra resfriados, sobre todo. También alguna infusión antiestrés de esas que me enseñaste de tu magia celta.
Nora rió.
-Para que luego te quejes de ella. ¿Ganas dinero por lo que haces?
-No de la misma forma que tú. Tú tienes una tienda y una página Web donde vendes tus remedios caseros, por decirlo de alguna manera, y yo vendo de vez en cuando algún botecito de pócima relajante o descongestionante a algún que otro compañero de facultad. Matt detesta el olor que dejan en la cocina cuando los preparo.
-¿Matt?
-Mi compañero de piso.
La vena inquisitiva de su madre salió a la superficie.
-¿Y hay algo con ese Matt, tu compañero de piso?
Sí, lo había, pero ella era la última persona que quería que se enterase. La conocía lo suficiente como para saber que, en cuanto lo supiera, querría que se lo presentara, a él y a toda su familia para, como ella lo llamaba “formalizar las cosas”. A su madre era mejor mantenerla apartada de los asuntos de su vida privada. Su propio matrimonio había hecho aguas porque ella se negó a contarle a su marido que era una bruja hasta que lo descubrió él mismo cuando se encontró a su mujer y a su hija de tres años haciendo levitar libros un día que volvió demasiado pronto a casa. Pese a todo, su relación siguió siendo buena.
-No, mamá. No hay nada. ¿Sabes algo de papá? Hace más de una semana que no hablo con él.
-Creo que hoy estaba en su casa. Si quieres, te puedo llevar esta noche, tengo que darle un par de botes de cicatrizante que, por cierto, están en la tienda. ¿Me acompañas?
No podía negarse. Subió con ella al coche y pusieron rumbo al centro pueblo, a unos diez kilómetros de su centro de reuniones.
-¿Sabes que se denomina magia blanca a aquella que se usa con humanos, no? Te lo digo porque eso que preparas para papá, él lo va a usar en los animales de su clínica veterinaria.
-Son remedios que, antiguamente, también se usaban en el ganado y los perros de pastoreo- Replicó Nora-. Son completamente aptos para el uso animal.
Avril esbozó una sonrisa y se limitó a mirar por la ventanilla mientras el coche se movía. Se conocía ese camino con total precisión, no sólo era por donde había viajado durante años, sino que era por allí por donde de pequeña iba a buscar todas las hierbas que su madre necesitaba para sus mejunjes. Allí había aprendido más cosas que en el colegio y, sin embargo, había decidido dejarlo de lado para continuar los estudios en una universidad lejos de todo lo que había conocido. Así era ella, incapaz de hacer aquello que la gente creía que haría.
-¿Has echado de menos esto, verdad?
-Mucho.
-¿Y por qué no vuelves?
Avril la miró, después sacudió la cabeza.
-Tú eres la única madre que conozco que no quiere que su hija estudie en la universidad- Dijo-. Todas están contentas con que sus hijos elijan tener un futuro prometedor en algo normal. ¿Por qué tú no?
-Porque tú no eres normal, Avril- Insistió ella, sonriendo-. Pero es tu decisión, así que la respeto.
Eso decía ahora, a saber qué diría más tarde. Avril exhalo el aire de sus pulmones, divertida. Después de tanto tiempo conviviendo con ella, se había acostumbrado, ya no podía enfadarse, al menos, de momento.

11 comentarios:

  1. Me encanta *________________* ¡Quiero más! ^^

    ResponderEliminar
  2. ¿Sabes lo que quiero?
    ¡MAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAS!

    ResponderEliminar
  3. :DDDD
    Me ha encantado!!!!! *_____*
    Ha sido precioso! Desde como describes tan claramente a lo personajes, hasta el paisaje y... no sé que más decir, me has dejado sin habla xD
    Es genial! (además me enctan las historias que tengan que ver con magia, ¿quédigo? ME CHIFLAN! Jajajaja)
    Espero ver pronto la segunda parte, eh? ¬¬ ;D
    Un beso enorme! (K) <3

    ResponderEliminar
  4. Muchísimas gracias a los tres!! :D
    Esta historia va a ir más seguida que la de Samantha Martin, así que mañana tendréis aquí la segunda parte, lista para que la leais!

    ResponderEliminar
  5. Me ha encantado ^^ Sigue con la historia porque realmente vale la pena. Me encanta como escribes y si es sobre magia y todo eso más todavía.

    ResponderEliminar
  6. Me gusta mucho! Solo tengo una pega: un poco corto. Me he quedado con ganas de más al terminar de leerlo :)

    ResponderEliminar
  7. Sencillamente... ME ENCANTA :)
    Espero leer pronto el siguiente capítulo. Es genial. Me encanta cómo escribes. Sigue así! ^^
    Un abrazo :3

    ResponderEliminar
  8. Muchas gracias!
    No sería nada ni llegaría a ninguna parte sin todo vuestro apoyo ^^
    Es genial teneros como seguidores, leyendo lo que escribo =)

    ResponderEliminar
  9. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajaja!! ^^
      Pues va a tardar un poquito, eh?
      Pero hasta entonces, espero que la historia te guste =)

      Eliminar
  10. Me encanta, realmente me encanta, yo tengo dos blog's y no podría escribir igual que tu nunca, as explicado el ambiente, los gestos y expresiones de los personajes como si fueras tu quien estuviera en su lugar, sinceramente, si hicieras un libro, te lo compraría ^^

    ResponderEliminar