¿Quiénes me siguen?

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jueves, 2 de agosto de 2012

El camino.

Millones de desvíos y ninguna parada.
A medida que camina, se aleja de su pasado, de todo lo que conocía, se adentra en un lugar donde la esperanza es lo único que se tiene, donde los sueños se rompen como copas de cristal que caen al suelo, donde lo que predominan son las desgracias.
Se aleja de una casa en guerra para adentrarse en el caos de la existencia, en las batallas de la ciudad, en las llamas de la furia y el miedo. El humo de los engaños se acentúa a su alrededor, creando una espesa niebla de color gris que lucha a favor de la ignorancia y ahoga la verdad, condenándola al fracaso, al olvido.
Toma los desvíos que la vida le ofrece para escapar del camino que iba marcando, para crear un nuevo sendero en el que olvidar los desastres y el infortunio, pero solamente encuentra destrucción y crueldad a su paso.
Las penas se ahogan en rincones oscuros y en bares donde los hombres conviven con las ratas, con la miseria y la embriaguez.
Se apartó de un destino destinado al fracaso, para adentrarse en uno que no mejora, pero sigue avanzando, sin parar, sin recrearse en esos núcleos de autodestrucción. No sabe qué es aquello tras lo que camina, lo que, por ahora, se le escapa.
Pero sigue andando, no se para.

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