¿Quiénes me siguen?

Nuestra imaginación nos pertenece. ¡No a los plagios!

viernes, 27 de julio de 2012

Espera.

Ya he perdido la cuenta de las veces que miro el teléfono, esperando que me mandes un mensaje, que me demuestres de alguna manera que te acuerdas de mí, que te importo, aunque sea de una forma distinta a la que quisiera.
Sentada en la barandilla del balcón, con la espalda posada en la pared, el único punto de apoyo que tengo mientras permanezco suspendida en el aire, a excepción de la barra metálica sobre la cual estoy, pienso en ti. Miro al horizonte, viendo las suaves tonalidades doradas del follaje del bosque que se extiende a apenas unos kilómetros de mi casa.
Desde que nos despedimos, han pasado tres estaciones y recuerdo cómo, al principio, me llamabas todos los días, me dejabas escuchar la gravedad de tu voz y la dulzura de tus palabras. Pero eso terminó hace ya dos meses, cuando me anunciaste que lo nuestro, a tanta distancia, no avanzaba. Habías encontrado a alguien que estaba a tu lado todos los días y no soy capaz de culparte por eso, ni siquiera te culpo por no poder olvidarte.
Hay mañanas en las que me despierto entre las sábanas y revivo los momentos que pasé a tu lado, en otra cama distinta, con tu sonrisa correspondiendo la mía. En esa época, tenía una alegría de la que ahora carezco, sustituida por el hastío vital que nunca me abandona.
El suave viento de principios de otoño acaricia mi cara, devolviéndome a la realidad.
Suspiro, rogándome a mí misma que termine esta espera.
Rogándome a mí misma que te olvide ya.

No hay comentarios:

Publicar un comentario