¿Quiénes me siguen?

Nuestra imaginación nos pertenece. ¡No a los plagios!

sábado, 14 de julio de 2012

Cambios.

Duele saber la verdad, o eso es lo que él piensa mientras camina por la acera, cubierta de nieve, que emite un suave crujido cuando sus botas la pisan.
Duele saber que nada era como lo imaginabas, que las personas a las que querías, en quienes confiabas, no han sido nunca como pensabas que eran. Duele darlo todo por alguien especial y que, a la hora de la verdad, esa persona te deje tirado como un chicle que pierde el sabor.
Aunque lo que más, duele, piensa mientras entra en la calidez de la cafetería a la que va siempre, es saber que nada va a volver a la normalidad, porque sería imposible después de este último desengaño. Y es que las palabras que se han dicho han dejado claras muchas más cosas de las que él esperaba.
Se sienta en una mesa y, como todos los días, pide un café, cargado y con mucha espuma.
No va a llorar, para empezar, porque no está dispuesto a hacerlo y para seguir, porque no puede, algo que no conoce le impide hacerlo, como si ya tuviera la certeza de que las cosas iban mal antes de que sucediera aquello y ahora supiera que derramar lágrimas no serviría para arreglarlo. Y quizás es mejor así, dejar las cosas como están, en lugar de seguir sufriendo.
La camarera, la misma chica joven y atractiva de siempre, se acerca a la mesa en la que se ha sentado y le sirve el café, el aroma le sube hasta la nariz y aspira, disfrutando de él.
El sol sale entre un par de nubarrones e ilumina la calle, aportándole algo de calidez. Es una especie de señal, piensa él, todo va a salir bien.

2 comentarios:

  1. Me encanto, escribes muy muy bien.Tienes mucho talento cielo.
    Te espero en mi blog, un besazo!

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  2. Muchísimas graciiaas!!
    Yo pienso lo mismo de ti, que tu blog es una pasadaa!! :D
    Siiip, nos veremos por allí ;)
    Un besiitoo!!

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