¿Quiénes me siguen?

Nuestra imaginación nos pertenece. ¡No a los plagios!

sábado, 23 de junio de 2012

Pérdida.

Él sabía lo que era el amor, tenerlo y haberlo perdido por culpa de una tragedia. Recordaba el color de sus labios, su textura y su sabor. Echaba de menos su perfume, que lo había inundado todo con su frescura cuando ella todavía estaba a su lado. Entonces, su sonrisa le había alegrado cada vez que lo había necesitado, convirtiendo su mundo en un lugar rebosante de vida.
Desde que ella le faltaba, se había negado a continuar adelante, convencido de que la estaría traicionando si lo hiciera.
Ahora, apenas podía salir de la cama sin sentir aquel lacerante dolor en el estómago, producto de su soledad y de lo mucho que la echaba en falta.
Sus dedos rozaron la soga, comprobando su dureza. Poco a poco, a medida que la pasaba por encima de la viga, el dolor interno fue remitiendo.
Subió encima de la silla y pasó la cabeza por el interior del círculo de cuerda. lloraría, de no ser porque hacía mucho tiempo que se le agotaron las lágrimas. De una patada, la silla rodó lejos y él quedó colgado, pendiendo de la cuerda.
Su cuerpo luchó, convulsionándose contra la asfixia, luego quedó laxo.
Su dolor se extinguió, junto con su vida.

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